Carlos Medinaceli Héroe de la independencia boliviana

Carlos Medinaceli nació el 4 de noviembre de 1789 en Cotagaita, un próspero valle de Potosí, caracterizado por su belleza natural, ríos cristalinos y cielos intensamente azules. Creció en un ambiente de trabajo y cooperación con los indígenas, con quienes compartió labores de siembra y cosecha, además de amistades que perdurarían toda su vida. Mariano Baptista Gumucio, en su obra “Aprendamos a ser bolivianos”, destaca su juventud briosa y su cercanía con la comunidad quechua.
Sus padres, Agustín Medinaceli de la Serna y Rosaura Lizarazu, llegaron a Charcas en 1785. La Corona española había asignado a Agustín, experto en minería, para realizar prospecciones en Mizque, Cochabamba y Chichas. Posteriormente, renunció a su cargo para dedicarse al comercio de plata, estableciéndose en Cotagaita, donde construyó una casa solariega y administró un extenso latifundio.
Carlos inició su educación con un párroco local. En 1803, su padre decidió enviarlo a Madrid para recibir una formación superior. Permaneció en España hasta 1813, obteniendo los grados de alférez real y teniente primero. A su regreso a Charcas, se incorporó al ejército realista, donde sirvió durante más de una década combatiendo a los insurgentes independentistas.
En 1814, contrajo matrimonio con Gabina Leaño y Baspineiro, con quien tuvo cuatro hijos. Entre sus descendientes se encuentra el escritor Carlos Medinaceli, autor de “La Chaskañawi”, quien, gracias a las investigaciones de Mariano Baptista Gumucio, ayudó a rescatar la memoria de su ancestro héroe de Tumusla.
Cambio de bando y la batalla de Tumusla
Tras la victoria patriota en la batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824) y la posterior capitulación del ejército realista, Medinaceli reconsideró su lealtad a la Corona. El 9 de enero de 1825, declaró su adhesión al Mariscal Sucre y al Ejército Libertador. En un parte de guerra dirigido a Sucre, expresó su compromiso con la independencia y su reconocimiento al triunfo patriota.
En paralelo, envió una carta a Pedro Antonio Olañeta, líder de la resistencia realista, advirtiéndole que no seguiría combatiendo contra la emancipación. Lo instó a rendirse y aceptar la independencia, pero ante su negativa, Medinaceli lo enfrentó en la batalla de Tumusla el 1º de abril de 1825, donde logró una victoria decisiva.
Sin la acción de Medinaceli, Olañeta habría sido un obstáculo para la consolidación de la independencia de Charcas. Su derrota evitó la intervención del ejército colombiano, que podría haber determinado el destino del territorio sin considerar el deseo de autodeterminación de los charquinos.
Reconocimientos y legado
Durante su vida, Carlos Medinaceli fue condecorado por su valentía. El Mariscal Sucre le otorgó el grado de "Coronel Efectivo" y en 1826 fue nombrado Gobernador de la Provincia de Chichas. Posteriormente, participó en diversas campañas junto a Andrés de Santa Cruz, alcanzando el rango de General de Brigada. Además, se desempeñó como Prefecto de La Paz y Ministro de Guerra y Marina.
En el centenario de la batalla de Tumusla (1925), el presidente Bautista Saavedra inauguró un monumento en su honor y distribuyó medallas conmemorativas.
